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El renacer de la pasión con el Kamasutra

Gozar de una vida sexual activa, mejora la salud física y también la salud mental, pero hacerlo con o sin Kamasutra, no siempre es fácil, cuando se lleva muchos años con la misma pareja y hay hijos de por medio, aunque haya comprensión la pasión y el deseo parecen dos enemigos debilitándose día tras día.

Se reemplaza el buen sexo de los años de juventud por el buen comer de la vida adulta, se dan preferencias a series y películas, a lecturas de periódicos y dejando de lado esa búsqueda de placer sexual que en su momento llegó a parecerles infinita a los dos miembros de la pareja.

Cierto es que no hablamos de parejas jóvenes pero tampoco de parejas muy mayores, el caso es que cada vez que se disponen a hacer el amor repiten las mismas posturas, se ahogan en su propio silencio y los orgasmos ya no llegan.

Todo está vinculado al tedio y al agotamiento, se ha perdido por completo la pasión, el desenfreno y ambos se preguntan si es que acaso se puede hacer algo para que la vida les devuelva esa llama que antes iluminaba sus corazones.

Piensan asistir a una terapia pero después se dan cuenta que no hace falta porque ellos saben bien cuál es el problema que están atravesando, no tienen ningún misterio: se llama insatisfacción. Pero hay ternura compartida, hay cierta comprensión por ambas partes.

Siempre dicen que van a probar con juguetes sexuales pero a los dos se les olvida, la semana arranca y con ella las responsabilidades, el agobio, las discusiones, los vacíos, los silencios, hasta que llega la reconciliación y esta es sinónimo de abrazos pero ya no de sexo.

Un día él regresa a casa. No sabe cómo explicar pero el caso es que le vendieron un libro sobre el Kamasutra. Le llamó la atención porque trata acerca de los comportamientos sexuales de los antiguos Hindúes. Sin embargo en cuanto lo abre resulta que le saltan a los ojos 64 posturas que están muy bien diferenciadas unas de otras. Le causa enorme emoción lo que casi sin querer ha descubierto.

No quiere contárselo a su esposa pero en el acto piensa también como no se le ocurrieron estas posturas del Kamasutra a él antes, se memoriza la postura de la rana que consiste en que la mujer se pone bocabajo, levantando la pelvis mientras el hombre la penetra por atrás, ella deberá tener la pelvis levantada mientras él se mueve penetrándola.

Le ha parecido muy interesante esta postura del Kamasutra tan interesante como la que se conoce como la postura del Cartero que consiste en que la mujer está de pie al borde de la cama o en alguna mesa y el hombre debe penetrarla de frente, mirándola es mejor.

La postura de la Flor del Loto también le ha resultado perfecta, además que es muy fácil de practicar. Ya no tiene ninguna duda. Probará con estas tres posturas. Algo saldrá. Esperará a que se haga de noche para tomar las riendas del asunto.

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